Frenos. (Tercera Parte)
3) ROMPA SUS CREENCIAS LIMITANTES.
Esas leyes son externas a nosotros, existían antes de nuestro nacimiento y seguirán existiendo después de nuestra muerte. Lo que nosotros hacemos es interiorizarlas, a tal punto que, creemos que son parte de lo que nosotros pensamos, cuando en realidad, viene desde fuera. Aun decisiones tan personales e íntimas como puede parecer la del suicidio tiene sus raíces fuera de nosotros. Esto lo estudio el prestigioso político, economista y sociólogo Emilio Durkheim, en su análisis de los Hechos Sociales, los cuales él mismo definió como:
«…modos de actuar, pensar y sentir externos al individuo, y que poseen un poder de coerción en virtud del cual se imponen a él…» (E. Durkheim. les regles de la methode sociologique ‘Paris: Presses Universitarires de France, 1956, p. 5).
La gran novedad es que Durkheim considera el suicidio desde el punto de vista de la tasa anual de suicidios que existen en varios países europeos desde la sexta década del siglo XIX.
¿Por qué, si es una decisión personal e íntima hay una tasa anual de suicidios y podemos establecer hoy cuantas personas se suicidaran el próximo año sin conocerlas?
A partir de aquí Durkheim distinguirá tres principales tipos de suicidio:
§ Suicidio altruista
§ Suicidio egoísta
§ Suicidio anómico
El altruista es en el que existe una renuncia en favor de los otros. Por ejemplo los capitanes de barco que deciden hundirse con la navegación. Lo natural seria que intentara sobrevivir, pero ha interiorizado el valor moral de lo que debe hacer, lo que se espera de el, y lo convirtió en un pensamiento propio y lo priorizo por encima de su naturaleza.
El suicidio egoísta tiene lugar cuando los vínculos sociales son demasiado débiles para comprometer al suicida con su propia vida. La persona no se siente ligada a su sociedad y ante un problema, por ejemplo un divorcio o viudez, decide quitarse la vida sin considerar la situación en que deja a los demás involucrados. Los hombres y mujeres tienden más a quitarse la vida, cuando piensan esencialmente en sí mismos, cuando no están integrados en un grupo social.
El suicidio anómico, que es el que se da en sociedades cuyas instituciones y cuyos lazos de convivencia se hallan en situación de desintegración o de anomia. Este es el tipo de suicidio que más le interesa a Durkheim porque es el más característico de la sociedad moderna.
Este suicidio anómico es el que refleja la correlación entre la frecuencia de los suicidios y en las fases del ciclo económico. Las estadísticas reflejan que en los períodos de crisis económicas, la frecuencia de los suicidios aumenta, pero lo más inesperado es que en las fases de gran prosperidad ocurre lo mismo. En el primer caso, el suicidio se da porque el individuo no ve futuro de alcanzar la cima. En el segundo caso se da por la competencia de mantenerse en la cúspide lleva al individuo que no lo resiste al suicidio.
El suicidio anómico se caracterizará por un estado de irritación y disgusto que derivan de la distancia que hay entre lo que se aspira y la posibilidad de alcanzarlo.
En todos los casos vemos lo condicionado que esta nuestro comportamiento y nuestro sistema de creencias a la sociedad y no a nuestro interior.
Con esto, quiero que veamos cuan importante es revisar el sistema de creencias que tenemos, nuestro concepto del mundo, de la realidad, lo que es y lo que no es, lo bueno, lo malo, lo posible, lo imposible, el éxito, el fracaso, y darse cuenta que todas ellas son construcciones mentales que se nos impusieron desde la sociedad y que, en virtud de usar nuestro poder de sustituirlo, nuestra realidad será totalmente diferente y el éxito estará en nuestras manos.
Todas las construcciones mentales que llevaron a esas decisiones, como la del capitán del barco, fueron introducidas y programadas en él para actuar así. La buena noticia es que podemos cambiar nuestra “base de datos”, poner nueva información y reprogramar los principios y sentimientos por los cuales tomamos nuestras decisiones.
Analice a partir de éste momento todas sus creencias. Pregúntese ¿Cuales son suyas y cuales son de los demás?, ¿Con que creencias esta realmente de acuerdo y cuales aceptó porque no le permitieron cuestionar? ¿Cuales creencias de las que tiene lo están limitando para alcanzar sus metas? Sustitúyalas por otras mas positivas, lea o busque información acerca de las creencias que tienen las personas exitosas que admira y a quienes le gustaría parecerse. Vea las diferencias entre sus pensamientos.
Se atribuye a Victoria Ocampo la frase “cuando no se tiene el coraje de vivir como se piensa, se termina por pensar como se vive”. Durante nuestro tiempo de vida alternamos entre vivir como pensamos y pensar como vivimos. Tenemos creencias básicas que utilizamos como guías de nuestros comportamientos, y tenemos la costumbre de ir modificándolas a medida que dejan de ser válidas. En teoría nuestra flexibilidad en cuanto a nuestras creencias es ilimitada. Sin embargo, algunas creencias se mantienen incólumes a lo largo del tiempo. Las razones de esto último son varias: una es que nos acostumbramos tanto a ellas que pasan a formar parte de quiénes somos. Son por ejemplo las creencias vinculadas a nuestra identidad. Otras razones son comodidad, necesidad de protección y de atención.






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